EL COMPORTAMIENTO DE PRESA
En la primera entrega, fue analizada la defensa en su muchas formas con la conclusión de que esta respuesta conductual tan complicada demanda las más elevadas habilidades del entrenador de protección. Si un entrenador ignora la defensa, entonces pagará el precio por un adiestramiento incompleto. Si reconoce el importante papel de la defensa, pero fracasa al observar las reglas necesarias para hacer a un perro pensar en la defensa como en un comportamiento positivo y voluntario, el resultado podría ser una tensión nerviosa excesiva e incluso la frustración. En esta entrega, estudiaremos un tipo completamente diferente de comportamiento: Uno que es mucho más sencillo de entender y de aplicar, pero todavía el peor comprendido por el público en general.
Piense en los artículos que usted ha leído en los últimos años sobre los deportes con perros de utilidad y en cómo los críticos están unánimemente de acuerdo en que todos nosotros entrenamos perros agresivos, e incluso salvajes. No obstante, sus fotografías las cuales he visto y los acontecimientos que estos críticos han descrito, responden a una demostración de buen comportamiento de presa, no de agresión. Aunque existen ejemplos desafortunados de perros que se han vuelto frenéticos contra sus guías o incluso contra extraños, las fotografías de perros deportivos mordiendo los trajes y las mangas que les son ofrecidos, para los críticos es una más que pequeña prueba de que estos mismos perros probablemente son bastante buenos persiguiendo pelotas y conejos.
El comportamiento de presa o predatorial invade cada parte del correcto adiestramiento del perro de trabajo, tanto en el rastreo, como en la obediencia o en la protección. A lo largo de los años, he estado particularmente interesado en el condicionamiento y el desarrollo del comportamiento del cachorro y del perro joven, con casi el 90 por ciento de este trabajo dedicado al afianzamiento social y al desarrollo de la presa. El concepto de comportamiento de presa parece bastante simple si no es más que el deseo del depredador de perseguir y matar. Pero, si pensamos en la presa en términos más elementales que cazar y matar y más bien nos concentrarnos en la estrategia integral de supervivencia del animal la que decide que destreza tiene en la búsqueda, detección, persecución y muerte de su presa, entonces el desarrollo de comportamiento de presa debería ser uno de los objetivos más importantes en el comienzo de un adiestrador canino.
Para esos que no puedan aceptar la idea de que el comportamiento de presa invade y controla de esta manera el buen adiestramiento canino, existen multitud de ejemplos que demuestran cómo las muchas formas de las respuestas de presa convergen para crear la base para la mayor parte de nuestro adiestramiento. Las reacciones de presa pueden ser camufladas de tantas maneras que uno tiene que observar con atención para estar seguro de lo que realmente sucede. Una vez observé a un guepardo rastreando a una gacela joven. Avanzó muy despacio sobre la hierba, sintiendo el olor de su presa, pero sin tener idea de su emplazamiento. Lentamente avanzó por el trayecto de la presa y mientras el olor aumentaba de intensidad. Continuó aumentando de velocidad hasta la presa, antes paralizada, escondida e intentando huir. En este momento, el guepardo continuó a toda velocidad, confiando en sus ojos y acelerando para llevar a cabo la cacería. Me parece absurdo comentar que el guepardo alternaba constantemente un comportamiento con otro durante este proceso; es más probable que estuviera totalmente motivado por el comportamiento de presa desde el principio de la detección del olor de la gacela hasta la muerte final. La única diferencia apreciable en su comportamiento es qué confió en sus recursos físicos para encontrar y capturar a su presa.
Uno de los más llamativos, aunque bastante entendido, ejemplo de cómo el hombre puede utilizar el instinto predatorial de un perro es en el pastoreo de ovejas. Por lógica, dejar al lobo para que guarde la presa, parece absurdo. Sin embargo, adiestradores para el pastoreo capturan lobeznos y los adiestran para servir al hombre, no eliminando su comportamiento predatorial, sino construyéndolo. Observe a un perro de pastor y todo su comportamiento manifiesto, parece dirigido a capturar una oveja. Se moverá lentamente en círculos alrededor del rebaño, se agachará, e incluso cargará contra el miembro testarudo de la manada, pero detendrá en seco el final del comportamiento de caza de su ancestro el lobo.
De manera que, el comportamiento de presa no es la simple persecución y captura de otro animal, sino la demostración de todas esas técnicas que conducen a las habilidades de caza fundamentales. Esto incluiría, el olfateo, la búsqueda, las habilidades en la persecución y la mordida. El hecho de que esas habilidades, sean naturales en el perro recién nacido, no significa que el adiestrador pueda permitir que se desarrollen solas, dando fe de que un lobo salvaje haría con un rebaño de ovejas algo comparable con lo que haría un perro de pastor campeón. Además, el proceso de domesticación de nuestros perros puede disminuir enormemente sus instintos de presa.
Cuando los novatos llegan a mi club de adiestramiento con un perro adulto que no ha recibido adiestramiento previo, una de mis primeras preguntas es: ¿le gusta al perro la pelota?. En la mayoría de los casos el perro no tiene ningún interés por la pelota, sin embargo todos los miembros de mi club tienen un perro que daría su corazón por una pelota. Dudo que la madre naturaleza sea tan injusta como para dar solo a los miembros de mi club esos felices animales preseros.
La investigación ha demostrado que muchos animales reaccionarán ante la presa con un rápido movimiento no amenazador. Esto es particularmente cierto con perros jóvenes y es esta reacción natural la que el adiestrador puede utilizar para fomentar el instinto de presa del perro. Pero si el dueño ignora este carácter innato en el joven perro, el instinto de presa puede desaparecer por completo.
Utilizando de nuevo, el ejemplo de los perros sin adiestrar que han llegado a mi club, existen muchos que no muestran absolutamente ningún interés por la comida. Normalmente hallo que la respuesta es sencilla con el perro sobrealimentado o al que se le ha permitido alimentarse por si mismo, eliminando de manera eficaz un fuerte instinto de presa. Aunque unos cachorros son mejores que otros, la mayoría muestra un alto grado de entrometimiento cuando exploran un lugar. Uno puede solo deducir que los dueños que no saben como enseñar a sus perros como enseñar a sus perros a jugar con una pelota, tampoco observan cuando desaparecen las habilidades olfativas de sus perros. Incluso he visto a algunos dueños que corregían a sus perros por husmear.
Una, a menudo, irreconocida ayuda del comportamiento de presa es que puede ser utilizado para moderar o controlar otros comportamientos. Recuerde, un perro no puede trabajar en más de un instinto al mismo tiempo, pero está capacitado para cambiar rápidamente de uno a otro. Si el guía puede crear un altamente concentrado comportamiento de presa en el perro, este instinto necesita solo ser aumentado para ayudar al perro a conseguir superar un difícil problema de adiestramiento o respuesta conductual. Un ejemplo es cuando el perro podría estar mostrando una sensibilidad inusual tanto en protección como en obediencia, donde la presencia de una manga rítmica o una pelota puede hacer que el perro ignore sus ansiedades inmediatas y desarrolle la tarea. Otro ejemplo importante, que será discutido más a fondo en su momento, es el uso de la presa en la protección para prevenir la pérdida de control sobre el instinto de defensa.
Lo segundo importante en el comportamiento de presa en nuestro adiestramiento es la creación de un instrumento de presa. Todo adiestramiento canino está basado en un condicionamiento sonoro y un refuerzo. Ambas áreas requieren una recompensa positiva por el comportamiento correcto pero las exigencias en el adiestramiento del perro de utilidad hace del simple elogio verbal o insuficiente o mecánicamente imposible.
Por consiguiente, cuando enseño el comienzo del seguimiento a mi perro, puedo usar una pelota para mantener fija su atención en mí y hacer y que ignore las distracciones. Sin la pelota o la comida, me queda ya sea la alabanza o, más probablemente, la pasión. La clave me da la actitud que quiero y el alto instinto de presa del perro incluso me permite aplicar correcciones sin afectar seriamente su actitud positiva y deseosa. Esta clave, aunque en una forma diferente, sirve de mejor manera en el rastreo, donde el olor del cebo, mezclado con el olor de la pista, enseña rápidamente al perro qué olor debería seguir. En el entrenamiento de la protección, la manga y la mordida son perseguidos tan vigorosamente como la pelota arrojada. El soporte de la presa da al adiestrador una variedad interminable de alternativas en el adiestramiento que dan como resultado un perro de trabajo feliz y preciso. Por definición, la presa no crea tensión nerviosa, por eso la clave de presa debe generar una ejecución carente de tensión, a menos que, claro está, el guía se olvide de que el perro puede responder con instintos diferentes al de presa durante el adiestramiento.
Si, durante el adiestramiento en rastreo, obediencia y protección, usted ve a un perro estresarse o entrar en evitación, entonces no está trabajando en presa, no importa el adiestrador que lo haga. La evitación sólo puede ocurrir en la defensa o en el comportamiento social. Cuándo un perro está inquieto en la manga con mordiscos poco profundos, debe de estar trabajando en defensa, no en presa. Una de mis reglas primordiales en la protección es que las buenas mordidas provienen de la presa y las malas mordidas (excepto los problemas físicos) provienen de demasiada defensa, antes de tiempo. Por supuesto que un perro débil de temperamento puede estar demasiado predispuesto a reaccionar negativamente en la defensa, aunque tenga un fuerte instinto de presa, pero he detectado que estos perros son minoría. Muchas veces, veo como culpable, un adiestramiento abusivo o un uso inadecuado de la defensa en el trabajo de protección. En la primera sección de esta serie, planteé el reto en el entrenamiento del trabajo de protección, de enseñar al perro a trabajar en en el correcto tipo de comportamiento de defensa y luego aprender como controlar ese comportamiento. La respuesta se apoya, no sólo en el entrenamiento de la defensa, sino también en el uso correcto de la clave de presa.
Regresando por un momento a esos críticos que denuncian que nosotros los adiestradores solo enseñamos al perro a morder o a mostrar agresión sin restricción, espero que el lector advertirá que no existe dicha agresión en nuestra definición de comportamiento de presa. Existe una buena razón para esto: De las muchas formas que el comportamiento de caza puede asumir, ninguna incluye la agresión. En la primera entrega sobre defensa, definí la agresión como los actos hostiles contra especies diferentes más allá de la adopción de una postura exagerada y engañosa. Cuando un perro muerde una manga o una presa, la definición parece ajustarse, excepto en que no es un acto hostil. Mientras nosotros los humanos cómicamente podríamos describir a un perro como "atacando agresivamente su comida", la verdad es que este perro está sólo desarrollando un alto instinto de presa sin dar idea de hostilidad hacia su comida nocturna. ¿Cuándo fue la última vez que usted amenazó a un cocido?
Nuestro objetivo en el precoz adiestramiento de presa es primero construir el más sólido instinto posible para la clave de presa que el adiestrador utilizará. Habiendo establecido estas claves (por ejemplo, cebo o pelota), nuestro objetivo es utilizarlos luego de manera que el perro pueda ser manejado para aprender un objetivo particular del adiestramiento y luego recompensarlo cuando obtengamos la respuesta correcta. Usted notará que no he incluido la manga o el saco, como parte de este desarrollo. La razón es que una vez que el perro crece fuertemente en el instinto de descubrir y atrapar la presa, será fácilmente trasladable a otros objetos en movimiento como un saco balanceante, una manga o incluso un figurante que corre.
Para un perro al que le gusta comer, el rastreo es un deleite y resulta sencillo tras una manipulación cuidadosa con cebos, del perro por parte del adiestrador. Al principio, el perro no tiene idea de que se supone que debe hacer, así que el adiestrador traza una pista abundante en olores tanto de la propia pista como de los cebos. En este momento, el cebo no es nada más que una forma de soborno, ideada para hacer que el perro vaya hacia delante y explore para recibir más cebo. Pronto, el perro aprende asociar el olor de la pista con el hallazgo del cebo, entonces el cebo puede reducirse. Finalmente, durante el trazado, el perro aprende a rastrear utilizando únicamente los olores de la pista y no los del cebo. Todos los buenos adiestradores estarían de acuerdo en que no se puede enseñar a un perro a olfatear, pero mediante el cebo y el instinto de presa del perro, el guía puede condicionarle a rastrear perfectamente sin forzar y contando en su mayor parte con la manipulación del instinto de presa. A diferencia de en la obediencia y en la protección, en el rastreo, podemos eliminar totalmente la clave de presa (p.e. el cebo) y esperar que el perro continúe comportándose como cuando el cebo se encontraba en la pista.
Me parece que la razón para esto es que el rastro es la forma más natural del comportamiento de presa que podemos ver en el deporte y solo por esta razón, el perro se da cuenta de la satisfacción del rastreo.
La obediencia es la situación opuesta al rastreo, donde las respuestas del perro en competición no pueden ser influenciadas con la presencia de una pelota. Excepto para el cobro, la obediencia es fundamentalmente una prueba de la relación entre guía y perro. Si el perro llega a desconcentrarse durante la rutina de la obediencia, se cometerá un error. Así que el mismo concepto que intentamos crear en el rastreo, obligación total de rastrear bajo el instinto de presa, es el problema con el que continuamente intentaremos trabajar en la obediencia. Como mencioné al principio, el adiestrador de un perro principiante con frecuencia utilizará o la pelota o la comida como clave de presa para manipular al perro al realizar los ejercicios e obediencia. Con el paso del tiempo el instinto de presa debería llegar a hacerse tan fuerte como para que el perro pueda tolerar correcciones sin pérdida de actitud.
He aquí donde llega el dilema. Ahora tengo un perro tan sumamente excitado por la pelota que puede ignorar lo que se supone que debe de hacer. En el peor de los casos, podría llegar a excitarse tanto en presa que sus acciones en el campo de trabajo sean totalmente descentradas. Puede ignorar una orden, mordisquear el apport o anticiparse a las órdenes de cobrar. Por una parte, quiero un perro que responda totalmente a las acciones y órdenes del guía, pero también conservar una actitud correcta y motivada durante el trabajo. Si disminuyéramos el uso de la pelota o la comida con el adiestramiento más avanzado, como hicimos en el rastreo, el instinto de presa del perro pronto disminuiría y no solo perderíamos actitud, sino también podríamos hacer las correcciones menos tolerables para el perro. Existen varias soluciones para esto, pero el adiestrador debe ser consciente de las mecánicas específicas necesarias para conseguirlas.
Utilizando el comienzo del ejercicio de seguimiento como ejemplo, el adiestrador podría estar deseoso de lanzar la pelota cada cinco o diez pasos para condicionar correctamente al perro. Con el paso del tiempo, como el perro se hace más seguro, la pelota no podría no arrojarse hasta los veinte o treinta pasos. Esta rutina sigue hasta que el perro no obtiene la recompensa hasta después de que el ejercicio se ha completado. Este concepto, llamado debilitamiento, está ideado para eliminar lentamente la frecuencia del refuerzo hasta que el perro trabaja con una actitud intensa a lo largo de todo el ejercicio requerido. El debilitamiento tiene sus problemas y requiere un constante proceso de adaptación del refuerzo incluso en niveles avanzados. Sabemos que la reducción del refuerzo incrementa a corto plazo el instinto, por lo tanto el debilitamiento a veces da como resultado que el perro se vuelva más descentrado debido a que las recompensas son retenidas por periodos más largos. Si la recompensa es retenida demasiado tiempo, el instinto de presa del perro empieza a descender tanto que deja de funcionar con precisión o con una buena actitud. El debilitamiento implica mucha adaptación y paciencia, para que la clave de presa pueda ser eliminada lentamente. Es por estas razones por las que muchos adiestradores no utilizan una pelota en el entrenamiento de la obediencia y prefieren una clave de presa alternativa, la comida.
Muchos de los mejores adiestradores de AKC y Schutzhund que he visto usan comida y eso es únicamente por motivos de controlar el instinto de presa y mantener la concentración. Un adiestrador de AKC trabaja en un círculo de cuarenta pies y bajo un sistema de puntuación muy exigente; el perro siempre debe permanecer perfectamente cerca. El adiestrador de Schutzhund está obligado a completar varios ejercicios complicados y diferentes donde el perro está intencionalmente expuesto a la distracción durante el seguimiento (p. e. en el disparo, en el seguimiento dentro de un grupo de personas) La comida tiene dos claras ventajas sobre la pelota. La primera es que no mete al perro en un elevado instinto de presa como la pelota. así que el resultado es un entusiasmo controlado y un aumento de la atención hacia el adiestrador. La segunda es que el adiestrador puede reforzar positivamente con comida durante el entrenamiento sin El segundo es que el entrenador positivamente puede reforzar con comida durante el entrenamiento sin tenerse que detener lanzando la pelota y descentrando al perro. Es imposible hacer esto con la pelota; Cada vez que se tira la pelota, el guía debe comenzar el ejercicio de nuevo y recobrar la atención del perro.
Para esos que quieren un rendimiento más lleno de entusiasmo, la pelota es la mejor solución, pero donde el objetivo principal es la alta puntuación, la comida tiene más sentido. También es adecuado usar la pelota en esos ejercicios donde queremos un instinto más alto, tal como el envío hacia adelante, pero el uso de la comida será en otro adiestramiento donde sea más importante un instinto controlado. Comprenda que no importa qué método se use, el resultado llega de como se ha manipulado el instinto de presa y con el uso apropiado del refuerzo tanto con correcciones como con la ayuda de la presa. No obstante confiamos en el instinto de presa del perro para desarrollar el comportamiento y enseñar el ejercicio.
Nuestro trabajo en la protección puede ser el más difícil de todos. En el rastreo, nuestro trabajo es mantener al perro concentrado en el instinto de presa, intentar que encuentre y mantenga la pista. En la obediencia, el guía necesita los instintos sociales del perro para llevar el control, pero usa la clave de presa para manipular al perro en los ejercicios de obediencia, en particular durante las fases educativas. El entrenamiento de la protección requiere que la presa, la defensa y los instintos sociales estén equilibrados y bajo el control del perro durante la prueba. Algunas veces se debe centrar únicamente en el figurante e ignorar al guía, mientras que otras debe hacer lo contrario. Sólo si la defensa y los instintos de presa del perro se encuentran bajo su control, puede responder correctamente al guía. Observemos dos tipos diferentes de temperamento correcto en un perro principiante para ver la importancia de un trabajo de adiestramiento de presa durante la protección.
El perro presero ha sido enérgicamente criticado por algunos adiestradores de perros de trabajo como blando. Generalmente, se caracteriza por tener un alto instinto de presa y una tendencia a la evitación cuando se enfrenta a la defensa. El perro presero principiante es altamente activo en la protección, con una mordida llena y fuerte. Su ladrido es con frecuencia más alto y más como un juego. Cuando se enfrenta a la defensa, puede dejar de ladrar, empezar a echarse para atrás o reducir radicalmente la velocidad en los ataques en movimiento. El problema básico en el adiestramiento de este tipo de perro es que está más cómodo trabajando en presa y está menos seguro cuando se enfrenta en la defensa. La solución al adiestramiento se basa en combinar conjuntamente la presa y la defensa. .
El otro extremo de nuestros dos ejemplos está el perro defensivo. Se le denomina perro duro y es el que le gusta a la mayoría de los adiestradores de antes. Su ladrido es profundo, nunca piensa en la evitación en condiciones normales y se pone en alerta tras la primera aparición del figurante. Por otra parte, su mordida no puede ser tan fuerte como la del perro presero y su instinto puede ser incontrolable. Otra vez, la solución al adiestramiento se basa en combinar conjuntamente el adiestramiento en presa y en defensa.
Aunque parece que he dado la misma solución para ambos tipos de temperamento, ese no es el caso. Si usted observara a un figurante que entrena trabajando ambos tipos de perros, podría parecer que su trabajo es muy similar, pero el trabajo real es radicalmente diferente porque los objetivos para cada uno son fundamentalmente diferentes.
Es raro que el adiestrador se enfrente a ambos extremos del temperamento de una semana para otra en las sesiones de adiestramiento, debido a que la mayoría de perros tienen una tendencia a situarse en cualquier lugar de entre los dos. El adiestrador todavía debe enfrentarse a la tarea de definir que tipo de comportamiento domina a su perro. ¿Es más presa que defensa o todo lo contrario?
Después de identificar que tipo de perro tiene el propietario, debe diseñarse un esmerado programa de adiestramiento, dónde estén definidos los objetivos particulares de cada temperamento. Uno de los errores más comunes es intentar trabajar el instinto débil en lugar del fuerte. La lógica se dirige a algo como, "desde que mi perro sea un perro presero, debe realizar entrenamientos intensos en defensa ". Esta lógica es similar a la del cocinero que saborea la sopa y añade sal a medida que la necesita, pero no funciona en el adiestramiento canino. El perro no puede dar lo que no tiene. Si un perro es fuerte en presa y más débil en la defensa, debemos desarrollar la defensa, pero esto sólo puede hacerse bajo el instinto dominante del perro, por lo tanto en presa. Si esto parece una contradicción, examinemos los objetivos para ambos temperamentos de presero y defensivo y veamos como podemos usar el instinto fuerte para construir el débil.
En la última entrega, abordé los conceptos de distancia de seguridad, dónde el perro primero responde con una amenaza. También revisé la distancia crítica, dónde el perro, trabajando en defensa, debe decidir si hace funcionar la agresión o toma en consideración alternativas, como la evitación. La primera ilustración muestra el trazado físico básico de ambas zonas cuando el figurante comienza el trabajo de protección con un perro novato.
Cuando el figurante entra en la zona crítica, el perro primero muestra signos aparentes de exhibición de agresión, pero debería identificarse que estos signos son solo el preludio del punto donde el perro debe mostrar total propósito de agresión defensiva o evitación. A medida que el figurante se acerca a la distancia crítica, el carácter de los gestos amenazadores comienza a cambiar. El perro puede comenzar a mostrar un conflicto dejando de ladrar, apartando la vista del figurante, bajando sus orejas, paralizándose o incluso echándose para atrás. Con el perro defensivo fuerte este punto puede estar más próximo que con el perro más débil o presero, los cuales podrán comenzar a mostrar ese conflicto a mayor distancia. Si estamos realizando el entrenamiento de la mordida, surge un problema. ¿Cómo nos acercamos a la distancia crítica para la mordida, sin colocar al perro en conflicto o en evitación?
La respuesta, especialmente con el perro presero, se muestra en el mismo diagrama. En la zona de seguridad, el figurante podría realizar gestos fuertemente defensivos contra el perro, pero a medida que se acerca a la distancia crítica y el perro comienza a mostrar alguna intranquilidad, el figurante cambiará a presa. Esto puede hacerse balanceando la manga o, más comúnmente corriendo lateralmente. Como el instinto de presa es activado al correr el figurante lateralmente de forma poco amenazadora, el perro se fortalece. El figurante corriendo de acá para allá, alcanza la distancia crítica y facilita la mordida. El objetivo del figurante es poner presión defensiva en el perro y luego aliviarlo con la presa cuando se alcanza un punto donde existe un alto riesgo de evitación. Tras muchas sesiones de adiestramiento, el figurante se moverá más y más cerca de la distancia crítica antes de cambiar a la situación de presa. Con el tiempo, el figurante podrá moverse directamente hacia el perro sin la correr lateralmente. Aquí los movimientos del ayudante están totalmente dictados por las respuestas del perro en la defensa. Mientras el perro es fuerte, el ayudante continúa ejerciendo presión defensiva, pero en el momento en que detecte intranquilidad, debe usarse la presa como una válvula de escape.
Este concepto continúa a todo lo largo del inicio del adiestramiento de un perro presero. Si el perro está en la manga y el figurante aplica fuerte presión defensiva, tanto con el contacto corporal como con el instinto, el figurante cambiará inmediatamente al trabajo en presa en cuanto detecte que el instinto defensivo se encuentra en problemas. Esto puede ser dejando caer la manga o yendo hacia adelante y hacia atrás mientras el perro está en la manga. Este concepto de adiestramiento se denomina construcción de confianza. Con el paso del tiempo, el figurante aplica presión en la defensa, lo alivia en presa y luego aplica más defensa. El perro adquiere fuerza y a la larga aprende a trabajar confiadamente en un alto nivel de defensa.
A diferencia del perro presero, el cual puede al principio mostrar problemas de confianza en la defensa, el perro defensivo fuerte, es confiado pero su instinto de defensa está absolutamente fuera de control. El perro con un temperamento fuertemente defensivo, posee buenos nervios y una fuerte disposición para involucrarse en la agresión, pero este instinto no está moldeado y puede elevarse a una defensa extrema si el figurante aplica demasiada presión. De nuevo, nuestra solución es el adiestramiento en presa.
El segundo diagrama muestra la cuestión más claramente. Cuando comienza una sesión de adiestramiento en protección, el diagrama muestra que el perro se encuentra en un instinto neutro, no mostrando interés ni en presa ni en defensa. En el diagrama, el figurante puede coger el instinto en cualquier lugar de los que indican las flechas. presa alta o baja y agresión o evitación. Con el perro altamente presero, el figurante podría coger al perro en el nivel de defensa uno y luego aliviarlo con maniobras de presa. Habiendo aliviado la presión, su cometido es luego el de llevar al perro al nivel de defensa dos. En cualquier momento, existe el riesgo de que el perro entre en evitación debido a la presión excesiva y mientras más fuertes sen los intentos del figurante por desplazar al perro hasta la agresión defensiva, mayor será el riesgo de evitación.
No ocurre lo mismo con el perro fuertemente defensivo, aunque cualquier perro se le puede hacer entrar en evitación mediante una presión sin restricción por parte del figurante. En lugar de eso, con este tipo de perro, el objetivo del figurante es controlar el nivel de defensa que se manifiesta en el perro, con el objetivo final de enseñar al perro a controlar su agresión. No es raro ver a un perro altamente defensivo desplazarse desde el nivel uno hasta el cuatro tras la primera amenaza del figurante.
El perro altamente defensivo, con buenos nervios, siempre es capaz de trabajar en un nivel alto de defensa, pero lo que ocurre es que las reglas de prueba requieren que el instinto descienda, extinguiéndose tras mostrar un fuerte instinto. En teoría, durante una prueba querríamos que el perro se elevase al nivel cuatro durante el test defensivo más furo y luego regresase al nivel dos para extinguirlo, por si mismo.
Comenzando de nuevo en la distancia de seguridad, el figurante actuará de manera muy similar a como lo hizo con el perro altamente presero. La diferencia es cómo leerá el ayudante al perro. En lugar de buscar el conflicto a medida que se desplaza hasta la distancia crítica, el figurante buscará que el instinto de defensa del perro alcance también un buen nivel. Como ejemplo, podría moverse hacia el perro hasta que vea que el instinto comienza a elevarse, en ese punto cambiará a presa corriendo como se muestra en el primer diagrama. En cualquier momento, podría detenerse y de nuevo podría elevar la defensa mirando fijamente al perro o agitándolo suavemente. Cuando el perro regrese a defensa, el figurante podría comenzar a correr otra vez. Este proceso se repite hasta que se conceda la mordida. Cuando el perro se encuentre en la manga, el figurante podría subir la defensa y luego podría dejar caer la manga y permitir al perro que corra con ella, en una pura maniobra de presa.
La progresión de adiestramiento, en este momento, consiste en enseñar al perro altamente defensivo a trabajar fácilmente cada vez en niveles más altos de defensa y luego cambiar a presa. El objetivo es que el perro aprenda a controlar su instinto de defensa, incluso cuando este sea tan elevado como el del nivel cuatro. Este concepto, llamado canalización, es únicamente utilizado con perros que poseen unos niveles altos de defensa. He trabajado a algunos perros que eran tan extremos en defensa que apenas mordían o transportaban la manga, pero tras algunas sesiones de adiestramiento, el perro transportaba la manga a boca llena. El tema importante a recordar es que estos problemas de los perros dimanan de sus comportamientos, no de su tipo de adiestramiento. Este trabajo está dirigido a enseñar al perro a modificar y controlar su nivel de comportamiento.
Debido a que el trabajo del figurante es tan similar, combinando defensa con presa, los dos conceptos tanto del de construcción de la confianza como el de la canalización podrían dar la impresión de que se confunden. La diferencia consiste en los objetivos del adiestramiento después de analizar el temperamento básico del perro. En la construcción de la confianza, el figurante intenta construir al perro para que alcance un nivel de agresión defensiva sin volcarlo a la evitación. En la canalización, el objetivo es enseñar al perro a regular su nivel de defensa para que pueda de motu propio descender el nivel del instinto de defensa bajo la orden del guía. Los conceptos de control del instinto en la protección son complicados e implica buena coordinación entre figurante y guía. La aplicación de estas teorías se detalla en mi libro, Schutzhund Protection Training.
El asunto importante es que en ambas teorías, nosotros dirigimos el instinto que necesitamos trabajar, defensa y la herramienta que nos lleva hasta allí es la presa. Con la construcción de la confianza, la presa alivia la presión de la defensa en un momento crítico del período de adiestramiento. En la canalización, la presa hace que el perro cambie de comportamiento de defensa a comportamiento de presa. Dado que un perro no puede trabajar en más que un entinto al mismo tiempo y si el figurante exhibe fuertes movimientos de presa, el perro debe cambiar a presa, abandonando la defensa. Si el perro, entonces empieza a aprender a controlar su instinto de defensa.
En la siguiente entrega, analizaremos la relación entre guía y perro. Aunque por regla general es entendida por la mayoría de los adiestradores caninos, existen unas cuantas sorpresas en como el comportamiento social de un perro trabaja en el ambiente del adiestramiento.
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